A quién no le gusta un croissant??
Es cierto que hay algunos que menos a croissant saben a cualquier otra cosa. Y otros, en cambio, son tan sosos que no saben a nada. Lo que es cierto es que esta pieza de bollería acepta en su interior tanto lo dulce como lo salado. Yo, cómo no, prefiero todo lo que sea dulce! Alguien lo dudaba??
El otro día me entró el gusanillo de hacer unos en casa y mirad qué monos me quedaron!
El croissant (o cruasán en castellano. Me suena tan mal que prefiero llamarlo por su nombre francés), es una pieza de bollería hojaldrada de origen austriaco, hecha con masa de hojaldre, levadura y mantequilla (ésta en ocasiones se sustituye por margarina). En algunos países de América Latina se conocen como cachitos, medialunas, cangrejos o cuernitos.
La palabra “croissant” aparece por primera vez en el diccionario francés Littré en el año 1863. En francés quiere decir creciente, en el sentido de “cuarto creciente lunar” y, lógicamente, se refiere a la forma del bollo, no al hecho de que la masa crezca al fermentar. Es un alimento típico del desayuno francés. La primera receta se publicó en 1891, pero el tipo de masa era diferente. La receta del primer croissant hojaldrado se publicó en Francia en 1905 pero no fue hasta 1938 cuando El Larousse gastronómico la incluyó por primera vez entre sus recetas.
Hay dos maneras de hacer unos croissants de hojaldre: Una rápida y fácil, y otra más lenta y trabajosa que requiere hacer la masa hojaldrada con levadura. Algún día probaré a hacerla pero mientras tanto me apaño haciéndolos de la manera rápida que es lo que os voy a enseñar hoy. Quedan unos croissants riquísimos y no tienen nada que envidiar a los que se compran por ahí. Evidentemente, me imagino que los hechos de forma casera serán dóblemente ricos pero hasta que me anime a hacerlos me conformo con éstos, que están de vicio!

Para ello tan sólo necesitaremos:
- Una plancha de hojaldre fresco
- Papel de hornear (aunque podéis aprovechar el que viene con el hojaldre)
- Un bol con 1 huevo batido
- Un bol con agua y azúcar (a partes iguales)
- Una brocha de repostería
- Un cuchillo o cortador de pizzas
- Disponer de un horno
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180ºC.
Preparamos un almibar mezclando a partes iguales agua y azúcar. Reservamos.
Estiramos nuestro hojaldre sobre el papel vegetal, que trae incorporado, y lo cortamos en triángulos como vemos en la imagen de abajo.
Cogemos cada porción de hojaldre y le hacemos un pequeño corte en la zona más ancha.
Enrollamos nuestra pieza como vemos en la imagen.
Le damos un poquito de forma a los cuernitos y pincelamos cada croissant con un poco de huevo batido.
Colocamos todas las piezas sobre una bandeja de horno, forrada con el papel de hornear, y horneamos a 180ºC (a media altura) durante 20-25 minutos o hasta que estén doraditos. El tiempo, como siempre, depende del horno de cada un@. Pasados los 25 minutos echarles un ojo para ver si por dentro están hechos. Si véis que están algo cruditos meterlos un poquito más.
Sacamos la bandeja y pincelamos cada croissant con un poco del almibar que tenemos ya preparado. Volvemos a introducirlos en el horno unos 5 minutos más.
Y… voilá! Ya tenemos nuestros croissants listos!
Están para morirse!
Os animáis a hacer unos??